Los parásitos en las mascotas

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En la mayoría de los hogares, la familia está compuesta por un amigo peludo que nos llena de amor y alegría el hogar. Los juegos y mimos están a la orden del día, pero no debemos olvidar cuidar la salud de nuestra mascota para poder vivir feliz toda la familia.

Igual que los humanos, las mascotas también se ven infectadas en ocasiones por parásitos internos y externos que hacen peligrar su vida y, a veces, la nuestra. Un buen cuidado de tu mascota hace mejorar su calidad de vida y la de los miembros de la familia.

Por eso, hoy vamos a hablar sobre los parásitos en nuestras mascotas, qué son y qué peligros tiene cada uno. Para comenzar, hay que distinguir dos tipos de parásitos: externos e internos, aunque hoy conoceremos solos los internos.

Los parásitos internos

Estos tipos de parásitos también se les conoce como endoparásitos. Viven en el interior de nuestro animal, principalmente en intestinos o corazón, aunque también puede verse afectados otros órganos importantes como los pulmones.

Con este tipo de parásito hay que tener especial cuidado ya que pueden ser transmitidos a los humanos a través de las heces u orina de la mascota causando enfermedades importantes.

Las lombrices viven en el intestino y su aspecto se parece a un gusano redondo. Los síntomas visibles que provoca en las mascotas son adelgazamiento, vómitos, diarrea, hinchazón del abdomen y pérdida de brillo en el pelaje. Puede contagiarse de madre a hijo o al ponerse en contacto con las heces de otros animales infectados.

La tenia tiene aspecto de gusano plano y es más frecuente que la sufran los animales que viven en el campo ya que pueden estar en contacto con agua contaminada u otros animales que la tengan y, por ende, transmitirla a los humanos. Aunque esta no es la única vía, también puede infectarse de este parásito animales que hayan estado en contacto con los excrementos de otras mascotas infectadas de tenia o por animales infectados de pulgas.

Estos dos parásitos son microscópicos y casi imposible de verlos ya que se encuentran en el interior del animal. Con las heces se eliminan los huevos de ambos parásitos pero al ser tan pequeños y no poder verlos, es fácil que nuestras mascotas se infecten al entrar en contacto con las heces de un animal infectado.

Como hemos comentado, algunos parásitos pueden vivir en el corazón. Es el caso de la Filaria, que puede llegar a ocasionar lesiones de gravedad en nuestros amigos o incluso la muerte. Este parásito es de fácil transmisión ya que solo hace falta la picadura de un mosquito para infectar al animal.

También existen parásitos que viven en la sangre, como es el caso de la Leishmania, transmitida por un mosquito, o la Babesia y Borrelia que se transmiten a través de las garrapatas. Los síntomas de estos parásitos suelen ser semejantes: fiebre, apatía, adelgazamiento, hemorragias o problemas en la piel. Es importante observar estos síntomas y a la menor duda, acudir a su veterinario ya que pueden ser transmitidos a los humanos.

La mejor cura es la prevención

Aunque existen distintos tratamientos para cada parásitos, prevenir estas infecciones es la mejor opción para no ocasionar problemas graves ni a nuestros amigos ni a nosotros. Es importante acudir al veterinario y hacerle las revisiones pertinentes a nuestras mascotas para controlar el buen estado de salud del animal. Así, estaremos brindando una mejor calidad de vida a todos los componente de la familia y para poder seguir disfrutando y jugando con nuestras mascotas.

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